El sábado pasado fue el día del maestro. Un día que celebro por el hecho de que es el cumple de mi tía, una persona que me ha dado momentos muy divertidos y siempre me ha apoyado (¡Felicidades Eleuzeta!!), pero a la que dedicaré no este sino algún otro post.
Volviendo al tema, recuerdo que en la primaria mi mamá compraba latas de galletas para cada uno de mis maestros, no recuerdo que otros niños llevaran un obsequio, pero seguramente sí, en la lucha de las madres por ganar la simpatía de los hombres y mujeres que ponen los dieces.
Este post, entonces lo dedico a los pocos maestros de los que he aprendido cosas valiosas.
En la primaria en su mayoría fueron maestras, las que desde primero a quinto me fueron asignadas, y había desde muy lindas hasta verdaderas bitches. Cuando uno es niño no se pone a pensar en la vida de la persona que está al frente del salón, pero ahora me pregunto ¿por qué la de 3º tenía semblante tan triste?, ¿la de educación física era gay?, por la que no me pregunto es por la desgraciada que me dio el 5º grado...
En ésa época el mejor fue el maestro Sergio, no recuerdo sus apellidos. Nos enseñaba todos los días de buen humor, era bastante cómico, procuraba que nos interesara lo que aprendíamos y hasta nos permitía personalizar nuestro lugar. Finalmente se fue a mitad del año escolar para dedicarse a la política. Perdió las elecciones para diputado local ¿Qué será de él ahora?
De la secundaria aunque tengo en mente a la de español de segundo y a la de mate de los tres años, solo mencionaré al maestro de música y teatro, un muy buen maestro, que sinceramente dudo que haya tenido educación en música y teatro, pero se esforzaba en ser bueno y lo lograba, no es necesario un titulo universitario, ¡pero como les hace falta la vocación a algunos!
En prepa, es horrible decir que solo tengo memorias del maestro de literatura de 6º, al que nadie apreciaba, excepto yo. Me gustaría regresar a esa época en la que no me importaba mucho aprender, ésta vez lo aprovecharía. En la prepa tuve a un par de maestros en sus veintes, probablemente los que más se interesaban en nosotros y no solo en ir a firmar.
De la carrera, es una verdadera pena que solo tenga en mente a tan pocos maestros, María Elena, Claudio y Reséndiz. Claudio fue mi maestro en 2004, y lo respetábamos porque sabía de lo que hablaba y realmente se interesaba por que aprendiéramos, pero también lo veíamos como a uno más de nosotros, e incluso llegó a salir con los del grupo, terminando en situaciones extrañas de las que agradezco no saber, ya que me quedo con el recuerdo de que fue un gran maestro y ojalá lo siga siendo para muchas generaciones más.
Reséndiz es una persona con muchísima experiencia que nos enseñó mucho sobre nuestra área, a veces fue muy crítico, pero cuando hacíamos las cosas bien era un gran orgullo el hecho de que nos felicitara.
María Elena es una persona muy inteligente, sus regaños eran siempre acertados, tal vez su clase no era la más entretenida, pero finalmente no vas a clase a divertirte, y creo que con ella aprendimos muchas cosas.
Finalmente, René, un maestro del anglo, que me dio muchísimos cursos, y que tengo la ligera sospecha de que yo le caía mal jaja, así pasa. A pesar de que fue mi maestro tantas veces, nunca lo llegué a conocer bien, pero sé que además de hacer muy bien su trabajo, es una gran persona.
Me gustaría tener fotos de ellos para ilustrar mi post :( En fin, felicidades a estos maestros ejemplares, que seguramente nunca leerán esto, pero vale la pena recordarlos.
